Buenos días ESO del 25 al 29 de mayo
Martes, 26 de mayo
ALEGRES PORQUE HEMOS PODIDO APRENDER COSAS NUEVAS
REFLEXIÓN
Ayer, cuando salía del aula, una alumna se quedó un momento mirando la pizarra. Había ecuaciones, fechas, palabras en inglés, fórmulas… y dijo medio en broma:
- Madre mía, ¡cuántas cosas tenemos que aprender cada día!
Su profesora sonrió y le respondió:
- ¡Y qué suerte la nuestra, que aún podemos seguir aprendiendo!
A veces se nos olvida lo que eso significa. Aprender no es sólo aprobar exámenes. Aprender es crecer, abrir los ojos, descubrir lo que no sabíamos, atrevernos a mirar el mundo de otra manera. Aprender es un regalo. Cada cosa nueva que entiendes, cada experiencia que te enseña algo, incluso cada error del que sacas una lección, te hace un poco más sabio y más libre.
Jesús también aprendió. El Evangelio nos dice que crecía “en sabiduría, en estatura y en gracia” (Lc 2,52). Él mismo escuchaba, observaba, hacía preguntas. Aprender es seguir el camino de Jesús: vivir con curiosidad, con ganas de crecer, de comprender el sentido de las cosas y de la vida.
Así que hoy podemos estar alegres, no solo porque las clases van bien o porque entendemos una asignatura difícil, sino porque aprender significa vivir despiertos, no conformarnos, dejarnos enseñar por Dios y por la vida.
PALABRA DE DIOS: Proverbios 1, 5
«El sabio escucha y aumenta su saber; el inteligente adquiere destreza para entender».
Dios nos invita a tener un corazón abierto, dispuesto a escuchar y aprender cada día algo nuevo: de los demás, de los profesores, de los amigos, de los errores, y también de Él.
VÍDEO: QUERIDO ESTUDIANTE | LA MEJOR Motivación para ESTUDIAR y EXÁMENES 📚
ORACIÓN FINAL
Señor Jesús,
gracias por todo lo que cada día podemos aprender:
en clase, en casa, con los amigos, en los aciertos y en los fallos.
Enséñanos a tener un corazón humilde y curioso,
a disfrutar del camino del saber y del encuentro contigo.
Que nunca perdamos la alegría de crecer y descubrir,
porque cada día que aprendemos, nos haces más tuyos.
María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¡Buen día y que hoy aprendamos algo nuevo con alegría!
Miércoles, 27 de mayo
ALEGRES PORQUE HEMOS AFIANZADO ALGUNA AMISTAD
REFLEXIÓN
Hay amistades que empiezan con una risa, con un comentario tonto en clase o con un trabajo en grupo que parecía una pesadilla.
Y, sin saber cómo, un día descubres que esa persona ya forma parte de tu vida. Que te entiende sin hablar, que te acompaña en los días grises, que te dice la verdad aunque no te guste.
La amistad es uno de los mayores regalos que Dios nos da. No es solo “llevarse bien” o “pasarlo guay”. Es sentir que alguien camina contigo, que te acepta tal como eres y que, cuando lo necesitas, te recuerda que no estás solo.
Jesús también tuvo amigos. No sólo discípulos, sino amigos de verdad: Marta, María y Lázaro, con quienes compartía su descanso, su mesa y su confianza. Cuando Lázaro murió, el Evangelio dice algo impresionante: “Jesús lloró”. Eso nos muestra que el corazón de Dios también sabe amar como un amigo.
A veces creemos que las amistades fuertes se hacen en grandes momentos, pero en realidad se construyen poco a poco: con respeto, con sinceridad, con risas y con paciencia.
Por eso hoy podemos estar alegres: porque en este tiempo, hemos afianzado alguna amistad verdadera.
Y las amistades verdaderas —esas que te ayudan a ser mejor, que te empujan hacia lo bueno, que te levantan cuando caes— son una señal clara de que Dios camina cerca.
Quizá no tengamos muchas, pero basta una amistad auténtica para que la vida sea más luminosa.
PALABRA DE DIOS: Juan 15, 12-15
«Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando… Ya no os llamo siervos, os llamo amigos».
Jesús nos llama amigos. No seguidores, ni admiradores, sino amigos. Eso nos recuerda que toda amistad verdadera tiene algo de sagrado: nos enseña a amar, a cuidar, a perdonar y a compartir la vida, como Él lo hizo.
VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=4INwx_tmTKw
ORACIÓN FINAL
Señor Jesús,
gracias por los amigos que has puesto en nuestro camino,
por los que nos ayudan a reír, a confiar, a crecer.
Gracias por quienes nos escuchan y nos aceptan como somos.
Ayúdanos a cuidar esas amistades con cariño,
a perdonar cuando algo se rompe,
y a ser también nosotros buenos amigos para los demás.
Que aprendamos de Ti, el mejor Amigo,
a amar sin medida y a alegrarnos con los que amamos.
María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¡Buen día, y gracias a Dios por los amigos que nos alegran la vida!
Jueves, 28 de mayo
ALEGRES PORQUE HEMOS COLABORADO EN CAMPAÑAS SOLIDARIAS
PALABRA DE DIOS: Hechos 20, 35
«En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir».
REFLEXIÓN
Jesús nos enseña que la verdadera alegría no está en tener muchas cosas, sino en compartir con los demás. Cuando damos algo con cariño (nuestro tiempo, una ayuda, una sonrisa o lo que tenemos) nuestro corazón se llena de una alegría especial.
En las campañas solidarias del colegio, hemos aprendido esto: al ayudar a quienes más lo necesitan, no solo hacemos felices a otros, sino que nosotros también nos sentimos mejor por dentro. Dar nos hace crecer como personas y nos une más como familia.
Don Bosco nos animaba a ser alegres haciendo el bien. Vivir este mensaje de Jesús nos ayuda a ser personas con un corazón grande, capaces de iluminar el mundo con pequeños gestos de amor.
Pequeñas luces que iluminan el mundo
Imagina que el mundo es como una gran habitación. A veces está bien iluminada, pero otras veces hay rincones oscuros donde cuesta ver y donde algunas personas se sienten solas o tristes.
Un día, en el colegio, alguien propone hacer una campaña solidaria. Al principio, parece algo pequeño. Un niño trae un paquete de galletas. Una niña comparte un abrigo que ya no usa. Otro ayuda a ordenar las cajas. Cada gesto es como encender una pequeña luz.
Una sola luz no ilumina mucho, pero cuando muchas personas encienden la suya, la habitación empieza a cambiar. Los rincones oscuros se llenan de claridad y el miedo se convierte en esperanza. Las personas que reciben la ayuda sienten calor en el corazón, y quienes ayudan descubren algo sorprendente: también se sienten más felices.
Algunos piensan: “Lo que yo hago es muy poco”. Pero cada luz cuenta. Sin darte cuenta, estás haciendo que el mundo sea un lugar mejor.
Jesús nos enseñó a ser luz para los demás, y Don Bosco quiso que los niños aprendieran a ayudar con alegría. Cuando colaboramos en campañas solidarias, encendemos luces de amor, de generosidad y de amistad.
Por eso hoy estamos alegres. Porque hemos encendido las luces juntos. Y cuando compartimos lo que tenemos, el mundo brilla un poco más.
VÍDEO: Cadena de favores infinita
ORACIÓN para pedir y agradecer
Jesús,
gracias por enseñarnos a amar y a compartir.
Gracias por nuestro colegio
y por todas las campañas solidarias
en las que hemos podido ayudar.
Ayúdanos a tener un corazón alegre,
como el de Don Bosco,
para pensar siempre en los demás
y compartir con quienes más lo necesitan.
María Auxiliadora, cuida de nuestras familias
y enséñanos a vivir con amor y solidaridad.
Amén.
Viernes, 29 de mayo
ALEGRES PORQUE LOS MOMENTOS COMPLICADOS NOS HACEN MÁS FUERTES
PALABRA DE DIOS: Santiago 1, 3-4
«Sabed que la prueba de vuestra fe produce paciencia; y la paciencia, firmeza; y la firmeza, esperanza».
LECTURA y REFLEXIÓN
Dicen que en un bosque vivía un árbol joven que se quejaba constantemente:
—¿Por qué tiene que hacer tanto viento? ¿Por qué llueve siempre que quiero crecer tranquilo? ¿Por qué el sol a veces quema demasiado?
Un día, cansado de escuchar sus lamentos, un roble muy antiguo que estaba a su lado le dijo:
—¿Sabes por qué soy fuerte y he vivido tantos años? Porque cada viento me obligó a profundizar mis raíces. Cada lluvia me enseñó a esperar. Cada rayo de sol me hizo buscar lo mejor de mí para seguir en pie.
El árbol joven no entendió del todo, pero con el paso del tiempo descubrió algo importante: sin esas dificultades, sin esos días incómodos, nunca habría aprendido a ser resistente. Nunca habría descubierto todo lo que era capaz de soportar y todo lo que podía llegar a ser.
A veces nosotros somos como ese árbol joven. Querríamos que todo fuera fácil, que nada nos doliera, que no hubiera problemas, que nadie nos llevara la contraria, que nada saliera mal. Pero la vida real no es así. Y está bien.
Los días difíciles —cuando discutimos con alguien, cuando fallamos en un examen, cuando estamos preocupados, tristes o cansados— no vienen para hundirnos, sino para entrenarnos. Son como el viento que fortalece las raíces. Como la lluvia que limpia. Como el sol que despierta.
Y aunque no siempre lo entendamos, podemos salir más fuertes, más conscientes de lo que valemos y más capaces de cuidar de los demás.
Hoy podemos preguntarnos:
¿Qué cosa difícil estoy viviendo que, aunque ahora me cueste, me está haciendo crecer por dentro?
VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=dKx7FimruH4
ORACIÓN
Señor,
En este nuevo día te pedimos que nos acompañes en todo lo que vivamos.
Danos luz para entender que los momentos difíciles no significan que estemos solos,
sino que también ahí podemos aprender, crecer y descubrir nuestra fuerza.
Ayúdanos a ser pacientes cuando las cosas no salgan como queremos,
a levantarnos cuando caigamos
y a confiar en que siempre hay un camino para seguir adelante.
Que hoy sepamos encontrar un motivo para estar alegres
y que podamos compartir esa alegría con quienes están a nuestro lado.
María, madre buena, acompáñanos y cuídanos en este día.
Amén.
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