Buenos días ESO del 2 al 6 de febrero
Lunes, 2 de febrero
Buenos días comunes en el teatro
Martes, 3 de febrero
Un viaje constante
PALABRA DE DIOS: Lc 18,35-43
Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno». Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «Señor, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.
REFLEXIÓN
La vida es un viaje constante, no un destino. Las personas que nos acompañan, el paisaje que vemos cambia, pero el camino continúa. Esta es la clave de la Campaña Vocacional de este año.
La vocación no es tanto el paisaje que vemos por la ventana, es la dirección hacia la que apunta nuestra vida y toda nuestra existencia. Esta dimensión de nuestra vida siempre es importante, pero lo es más aún en esta etapa de Formación Profesional. Cuanto más se acerca el momento de tener que elegir un oficio, de ir asentando la vida, más sentimos la necesidad de tomar una decisión y, además, de elegir bien.
A lo largo de esta semana iremos profundizando en qué es la vocación y en cómo elegir bien. En el evangelio encontramos muchas pistas para ello. Fijémonos hoy en el pasaje del evangelista Lucas, en el que se narra la historia de cómo Jesús cura a un ciego que estaba al borde del camino. Habría mucho que comentar sobre el texto, pero fijémonos hoy en un pequeño detalle. Al inicio dice: “había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna”. Después del encuentro con Jesús se dice que el ciego: “enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios”. Aquel día Jesús no hizo solo un milagro, hizo, al menos, dos: curó la vista del ciego y consiguió que se levantara y se pusiera a caminar.
Este es el primer paso para tomar buenas decisiones, levantarse del borde del camino y
recordar que toda la vida es viaje, y caminar es nuestro estado básico.
Nuestro viaje es irrepetible y podemos lograr hazañas que nos conviertan en
protagonistas absolutos de la historia más importante: la nuestra propia.
ORACIÓN
Señor Jesús, no permitas que nos quedemos parados viendo la vida pasar. Danos la fuerza y la alegría necesarias para emprender este camino en tu compañía. María, auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.
Miércoles, 4 de febrero
“Una vocación para ti”
PALABRA DE DIOS: Lc 18,35-38
Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno». Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».
REFLEXIÓN
La segunda pista para tomar buenas decisiones es ser conscientes de que Dios tiene una vocación para cada uno. Todo el mundo tiene una vocación, una misión especial que Dios le ha confiado en el mundo y en la historia, y que solo tú puedes realizar.
Hay cosas en el mundo que, o lo haces tú, o nadie nunca lo hará. Recordad el ciego del pasaje del evangelio. Hasta la última persona del mundo, que quizá está tirada en una cuneta, viviendo en la calle de la limosna que dan. También esa persona tiene una vocación, es amada por Dios y tiene una misión que cumplir en el mundo. Hay esperanza para todos y cada uno de nosotros. Nadie está alejado de la mano de Dios. Esto nos obliga a tomarnos en serio la vida, a dedicar un tiempo de calidad a repasar nuestra historia y a tomar buenas decisiones que nos pongan en la senda que Dios quiere regalarnos.
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ORACIÓN
Señor Jesús, que amas a cada persona y nos regalas una vocación y una misión.
Acompáñanos en este camino para que podamos descubrir tu voluntad y ponerla en
práctica.
María, auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.
Jueves, 5 de febrero
“La vocación: más allá del trabajo”
PALABRA DE DIOS: Lc 18,35-38
Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo
limosna.
REFLEXIÓN
Ayer recordábamos que Dios tiene una vocación para cada uno y esto nos obliga a tomarnos en serio la vida. Pero la tercera pista contradice un poco lo de ayer: tampoco hay que tomárselo demasiado en serio.
A veces nos agobiamos pensando en qué vamos a ser de mayores o en qué vamos a trabajar, si nuestro trabajo nos gustará o nos estaremos equivocando. Las decisiones que tomamos son importantes, pero siempre conviene recordar que Dios aprovecha todo, así que, hagas lo que hagas, estés donde estés y trabajes de lo que trabajes, siempre puedes seguir colaborando con la misión que Dios te encomienda.
Imagínate que quieres dedicarte a la educación de los jóvenes. Pues bien, en ese caso lo más habitual parece ser estudiar una carrera y ser profesor. Pero también puedes ayudar a los jóvenes desde el voluntariado el tiempo libre, o desde el cine y la música, o desde el deporte, o desde la cocina... Hay trabajos que ayudarán más o menos, pero la misión continúa independientemente de cuál sea tu oficio. Porque la vocación no es el trabajo. Este es una ayuda para realizar tu vocación. Pero la misión que Dios tiene para ti va más allá de cualquier oferta laboral.
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ORACIÓN
Señor Jesús, tú sabes mejor que nosotros qué es lo que nos conviene. Muéstranos el
camino para que nunca te abandonemos.
María, auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.
Viernes, 6 de febrero
“Una historia, no un instante: paciencia y perseverancia”
PALABRA DE DIOS: Lc 18,38-39
Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban
delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten
compasión de mí!».
REFLEXIÓN
Para tomar una buena decisión, para encontrar la propia vocación, es necesario cultivar la virtud de la paciencia y ser perseverante. Que nadie se engañe, no basta sentarse una tarde cinco minutos a pensar y ya se encuentra qué es lo que Dios quiere para uno. Hay que preguntarle una y otra vez, como el ciego del evangelio.
Es una tarea que te llevará, como mínimo, un año de darle vueltas en la cabeza, de preguntar a las personas cercanas, de leer e investigar un poco, de recordar y analizar.
Aunque hay personas que le dedican más tiempo. Una buena forma de empezar es hacer memoria de la propia vida. Todos aquellos momentos en los que has sido feliz, en los que te has sentido realizado. Eso te va dando algunas pistas fundamentales que deberás tener en cuenta en tus próximas decisiones.
VÍDEO - "Solo puedes conectar los puntos mirando hacia atrás"
- https://www.youtube.com/watch?v=_0NHfirh8hU
ORACIÓN
Señor Jesús, que contemplas nuestra vida y nuestra historia, ayúdanos a descubrir tu presencia y, con ella, la vocación que nos regalas. María, auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.
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