Buenos días ESO del 19 al 23 de enero
Lunes, 19 de enero
Buenos días comunes en el teatro
Martes, 20 de enero
ORDENACIÓN SACERDOTAL: PONER LAS CUALIDADES AL SERVICIO DE LOS DEMÁS
PALABRA DE DIOS: Juan 15, 16
«No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé».
LECTURA
Juan Bosco se ordenó sacerdote el 5 de junio de 1841. Aquel día, en la capilla del arzobispado, se tumbó en el suelo ante el altar mientras se invocaba al Espíritu Santo. Estaba cansado, emocionado y consciente de que su vida acababa de cambiar para siempre.
Poco después celebró su primera misa. Don Bosco recordaría ese día como el más hermoso de su vida. Rezó por las personas que le habían ayudado, por los difuntos y pidió algo muy concreto a Dios: que su palabra fuera eficaz, es decir, que sirviera para hacer el bien a los demás.
Cuando volvió a su pueblo para celebrar misa, todos lo reconocían: los pequeños lo recordaban jugando con ellos, los mayores como compañero de escuela, y los ancianos como aquel joven pobre que caminaba descalzo con libros bajo el brazo.
Ese mismo día, su madre, mamá Margarita, le dijo algo muy serio y verdadero: “Ser sacerdote es empezar a sufrir, pero piensa siempre en la salvación de las personas y no te preocupes por mí”.
Don Bosco entendió que ser sacerdote no era un honor, sino una misión al servicio de los demás.
REFLEXIÓN
Don Bosco tenía muchas cualidades: alegría, cercanía, creatividad, capacidad para conectar con los jóvenes… Pero el día de su ordenación entendió algo muy importante: las cualidades no son para lucirse, sino para servir.
Jesús, en el Evangelio, nos recuerda que Él nos elige para dar fruto. Don Bosco eligió poner todo lo que era y todo lo que tenía al servicio de los demás, especialmente de los jóvenes que más lo necesitaban.
Y esto no es solo cosa de sacerdotes. Cada uno de nosotros tiene cualidades: saber escuchar, animar, ayudar, estudiar, acompañar, hacer reír, defender a otros…
La pregunta es: ¿para quién uso mis cualidades?
¿Solo para mí o también para hacer la vida un poco mejor a los demás?
Don Bosco eligió servir. Por eso su vida sigue dando fruto hoy.
VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=Fys3S2gEtYU
ORACIÓN
Señor Jesús,
gracias por Don Bosco y por su entrega.
Ayúdanos a descubrir nuestras cualidades
y a ponerlas al servicio de los demás,
especialmente de quienes más nos necesitan.
Haznos personas que den fruto bueno.
Amén.
María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros
Miércoles, 21 de enero
EL ORATORIO DE VALDOCCO:
COMPROMETERSE POR LOS NECESITADOS
PALABRA DE DIOS: Mateo 25, 40
«Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis».
REFLEXIÓN
Hoy queremos recordar un lugar muy especial en la vida de Don Bosco: el Oratorio de Valdocco. No era solo un patio para jugar ni un sitio para pasar el tiempo. Era un lugar donde muchos chicos, que no tenían a nadie, se sentían acogidos, escuchados y queridos.
Don Bosco entendió algo muy importante: que no se puede hablar de Dios sin preocuparse antes por las personas, especialmente por las que más lo necesitan.
En el Oratorio de Valdocco, Don Bosco no se limitó a ayudar desde lejos. Él se implicó de verdad en la vida de los jóvenes más necesitados. No les preguntaba primero qué problemas tenían, sino cómo se llamaban, qué les gustaba, qué soñaban. Les hacía sentir importantes.
Don Bosco entendió que muchas veces lo que más necesita una persona no es solo ayuda material, sino sentirse mirada, escuchada y valorada. Por eso, el Oratorio fue un lugar donde los chicos encontraban amigos, normas claras, oportunidades para aprender y, sobre todo, alguien que creía en ellos.
Hoy la pobreza no siempre se ve en la ropa o en el dinero. A veces está en la soledad, en la tristeza, en la falta de confianza o en sentirse fuera del grupo. Y eso puede estar muy cerca de nosotros: en nuestra clase, en nuestro equipo, en nuestro entorno.
Comprometerse con los necesitados, como hizo Don Bosco, empieza por cosas muy concretas: por no pasar de largo, por no mirar hacia otro lado, por atrevernos a cuidar del que va más lento o del que no encaja.
El Oratorio de Valdocco nos lanza una pregunta también hoy: ¿qué tipo de personas queremos ser? ¿Personas que viven sólo para sí mismas o personas que hacen que los demás se sientan en casa?
Porque, como nos enseñó Don Bosco, cambiar el mundo empieza casi siempre por cambiar la vida de alguien cercano.
VÍDEO: https://youtu.be/9L4ojDCZkC0?si=XPD7dDzvSquOOHep
IMAGEN
ORACIÓN
Te damos gracias, Señor,
por Don Bosco y por el Oratorio de Valdocco.
Enséñanos a tener un corazón atento,
a mirar a los demás como tú los miras
y a comprometernos con quienes más lo necesitan.
Que sepamos ser ayuda, apoyo y esperanza
en nuestro colegio y en nuestra vida diaria.
Amén.
María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros
Jueves, 22 de enero
EL ENCUENTRO CON DOMINGO SAVIO:
SABER SACAR LO MEJOR DE LOS DEMÁS
PALABRA DE DIOS: Mateo 5, 14-16
«Vosotros sois la luz del mundo... No se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».
LECTURA
Hace muchos años, un niño pequeño y delgado llamado Domingo Savio se acercó a Don Bosco y comenzaron a conversar.
Domingo quería ayudar a los demás, pero no sabía si él, siendo tan niño, valdría para algo. Don Bosco lo miró con una sonrisa enorme, de esas que te hacen sentir especial, y Domingo le preguntó: “Don Bosco, ¿qué piensa usted de mí? ¿Serviré para algo?”
Don Bosco, que era muy listo y sabía ver lo que había dentro de los corazones, le contestó con una comparación que Domingo nunca olvidaría: “Mira, Domingo, me parece que tú eres una tela de muy buena calidad”.
Domingo se quedó sorprendido y preguntó: “¿Y para qué puede servir una tela como yo?”.
Don Bosco le puso la mano en el hombro y le dijo: “Pues para hacerse un hermoso traje y regalárselo al Señor. Yo seré el sastre y tú serás la tela; si trabajamos juntos, haremos algo maravilloso”.
Desde ese día, Domingo entendió que no importaba ser pequeño. Don Bosco no vio a un niño cualquiera; vio a un "tesoro" que solo necesitaba un poco de ayuda para brillar. Y así fue como, gracias a que alguien confió en él, Domingo sacó lo mejor de sí mismo y llegó a ser un gran santo.
REFLEXIÓN
A veces, en el patio o en clase, es muy fácil fijarse en lo que el compañero hace mal, en lo que nos molesta o en sus defectos. Pero el mensaje de hoy nos invita a ser como Don Bosco y Domingo Savio:
Sacar lo mejor: Todos tenemos un "tesoro" escondido. Una palabra amable de tu parte puede hacer que un compañero se sienta capaz de lograr algo grande.
Lenguaje de corazón: No hace falta ser perfecto para ayudar. Solo hace falta mirar con buenos ojos a quien tenemos al lado.
Durante un minuto pueden pensar: ¿Qué cosas buenas (tesoros) habéis visto hoy en vuestros compañeros/as de clase?
ORACIÓN
Señor, te damos gracias por el ejemplo de Domingo Savio.
Ayúdanos hoy a ser "cazadores de cosas buenas".
Qué en lugar de criticar, sepamos animar.
Qué en lugar de juzgar, sepamos ayudar.
Danos ojos nuevos para ver la luz que cada compañero lleva dentro.
María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros
Viernes, 23 de enero
LA BASÍLICA DE MARÍA AUXILIADORA:
CONFIANZA PLENA EN MARÍA
PALABRA DE DIOS: Salmo 37, 5
«Encomienda al Señor tu camino, confía en Él, y Él actuará».
LECTURA
Hoy queremos recordar un sueño muy especial que tuvo Don Bosco y que hoy podemos ver hecho realidad: la Basílica de María Auxiliadora, construida en el barrio de Valdocco, en la ciudad de Turín (Italia).
Don Bosco tuvo un sueño que marcó su vida y su misión. En ese sueño, la Virgen le pedía construir una grandiosa iglesia en Turín, que sería la casa madre de la Congregación Salesiana y el lugar desde donde se irradiarían todas las obras en favor de los jóvenes.
Desde muy joven, Don Bosco sintió una profunda devoción por la Virgen María. Primero se encomendó a Nuestra Señora de la Consolata, patrona de Turín, y a la Inmaculada Concepción, pero poco a poco su corazón se fue confiando plenamente a María como Auxilio de los Cristianos, es decir, María Auxiliadora.
La Basílica de María Auxiliadora, construida en Valdocco (Turín) entre los años 1864 y 1868, nació en medio de enormes dificultades económicas. Don Bosco comenzó la obra con muy poco dinero, 3 monedas de 20 céntimos, pero con una confianza total en la Divina Providencia y en la ayuda de María.
Por eso, Don Bosco afirmaba con convicción que cada ladrillo de la Basílica era un milagro de la Virgen. Cada ayuda recibida, cada donativo inesperado, cada problema superado, era para él una señal de que María Auxiliadora estaba sosteniendo la obra.
Gracias al esfuerzo de los muchachos del Oratorio y a la generosidad de muchas personas de Turín, el sueño se hizo realidad. El 9 de junio de 1868, la Basílica fue inaugurada, convirtiéndose en un gran signo de fe y confianza.
Hoy, esta Basílica nos recuerda que los grandes sueños se construyen paso a paso, con fe, esfuerzo y confianza. También nuestra vida está hecha de “ladrillos”: pequeños gestos, decisiones y esfuerzos diarios que, puestos en manos de Dios y de María, pueden convertirse en verdaderos milagros.
La pregunta para hoy es sencilla: ¿En qué ponemos nuestra confianza cuando las cosas se ponen difíciles?
VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=tmDvMubS2xo
IMAGEN
ORACIÓN
Te damos gracias, Señor,
por Don Bosco y por su fe sencilla y profunda.
Enséñanos a confiar a María Auxiliadora como él confió,
a poner nuestros esfuerzos en sus manos
y a creer que cada pequeño paso cuenta.
Que María Auxiliadora nos acompañe
y nos ayude a construir nuestra vida con fe y esperanza.
Amén.
María, Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros
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